Receta de la empanada argentina

El viaje que realicé por Argentina el pasado mes de febrero estaba dedicado, sobre todo, a su gastronomía (el hashtag si alguno lo recuerda era #argentinagourmet). Uno de los platos más típicos de este país suramericano es la empanada que tuve la oportunidad no sólo de degustar sino de saber cómo se hacía de la mano del joven chef Facundo Belardinelli que nos dio una master class de empanada argentina en las Bodegas Salentein, en la provincia de Mendoza. En este sentido, la receta que voy a explicar a continuación es la típica de esta provincia ya que, según la zona del país, puede haber variantes.

Chef Facundo Belardinelli

Chef Facundo Belardinelli

Los ingredientes para el picadillo, es decir para el contenido de la empanada mendocina, son los siguientes: cebolla colorada, cebolla de verdeo, manteca, carne picada, huevos duros, aceitunas, ajo molido, pimienta blanca, pimentón dulce, sal, comino y orégano. Por su parte, la masa se hace con harina, sal, agua y grasa de vaca.

Picadillo de empanada mendocina

Picadillo de empanada mendocina

Aunque no soy un experto cocinero los pasos para elaborar el picadillo serían los siguientes: en un recipiente cocer la cebolla picada mientras que en otro disolver la manteca y añadir la carne y remover hasta que esté hecha. Añadir entonces la cebolla colorada, la de verdeo y los condimentos a excepción del pimentón que se añade al final. Una vez acabada de cocer la carne se pone el recipiente en agua fría con hielo para enfriar. La masa es muy fácil de realizar. Se añade sal al agua y después la harina y la grasa derretida y, por último, amasar.

Elaboración de las empanadas

Elaboración de las empanadas

Una vez el picadillo y la masa están listos se rellenan las empanadas y se les añade aceitunas picadas y huevo duro. Después de meten en el horno unos minutos y ya están listas para servir.

Empanadas argentinas recién salidas del horno

Empanadas argentinas recién salidas del horno

No creo que me haya saltado ningún paso pero como una imagen vale más que 1.000 palabras aquí os dejo un vídeo donde se ven los pasos para elaborar este delicioso manjar argentino. ¡Buen provecho!

Más información en www.argentina.travel

Cena romántica en la Torre Eiffel

El rey Enrique IV de Francia hizo famosa la frase “París bien vale una misa”, pero también sería cierto decir que “París bien vale una cena”. Que la cocina francesa es una de las más exquisitas y refinadas del mundo es algo que todo el mundo sabe, pero si a su excelente gastronomía, se le añaden unas vistas nocturnas extraordinarias de todo París se obtiene como resultado una cena de altura en la emblemática Torre Eiffel.

Torre Eiffel

Torre Eiffel

La Torre Eiffel dispone de tres locales de restauración. El primero de ellos es Les Buffets de la Tour Eiffel, situado en el primer y segundo piso e ideal para tomar el aperitivo o comer de manera informal.

Pero para una verdadera cena romántica, la torre cuenta con dos excelentes restaurantes: el Jules Verne y el 58 Tour Eiffel. En ambos es imprescindible reservar y suele haber lista de espera de hasta varios meses.

Aunque durante el día ofrece menús desde 19 euros, el 58 Tour Eiffel, situado en la primera plataforma a 58 metros del suelo, se transforma al llegar la noche reconvirtiéndose en una elegante brasserie. Las luces tenues facilitan la visión nocturna del exterior e invitan al romanticismo en un local de estilo minimalista decorado por el diseñador Patrick Jouin. A la entrada del local nos recibe una azafata que nos acompaña hasta la mesa, donde la carta sorprende con platos que aúnan las tendencias más novedosas con lo tradicional. Desde 70 euros se puede disfrutar de un menú que incluye una copa de champagne, un entrante, un plato principal y un postre a elegir.

Por su parte, el Jules Vernes se halla en la segunda plataforma de la Torre Eiffel, a 125 metros de altura, y es un restaurante de alta cocina. Está dirigido por el prestigioso chef Alain Duccase, el único cocinero que posee 15 estrellas Michelin acumuladas entre todos sus restaurantes, como el Luis XV de Mónaco o el Plaza-Athénée, también en París. Ducasse ha confiado en el joven chef Pascal Féraud para regentar la cocina del Jules Vernes, que ofrece para sus cenas menús de 210 euros por persona que incluyen cuatro platos y dos postres, bebidas a parte. También ofrece cena a la carta, aunque sus platos no suelen bajar de 60 euros, cada uno.

Y para acabar la noche, una última copa en el elegante Bar à Champagne. Situado en el último piso de la torre, ofrece una selección de champagne rosado o blanco, servido a una temperatura ideal, y que puede disfrutarse contemplando unas vistas únicas en el mundo.

Horarios para acceder a la Torre Eiffel

En ascensor
Verano (del 17 de junio al 28 de agosto): de 9:00 a 0:45 horas (la última subida es a medianoche, y a la planta superior a las 23:00 horas).

Resto del año: de 9:30 a 23:45 horas (la última subida es a las 23:00 horas, y a la planta superior a las 22:00 horas).

Por las escaleras

Verano (del 17 de junio al 28 de agosto): de 9:00 a 0:45 horas (el último acceso es a medianoche).

Resto del año: de 9:30 a 18:30 horas (el último acceso es  las 18:00 horas).

Para consultar precios de acceso a la Torre Eiffel, consultar en el departamento de ventas en el teléfono 33 (0) 892 700 016.

http://blog.infoviajero.es/

Gastronomía kosher: viaje culinario por Israel

La semana pasada estuvimos en Israel invitados por su Oficina Nacional de Turismo y por la línea aérea Spanair, que conecta con tres vuelos a la semana Barcelona con Tel-Aviv. La verdad es que el viaje fue espléndido por muchos motivos: unos excelentes compañeros de viaje, un presstrip muy completo y bien organizado y, cómo no, un destino increíble y que invito sin duda a todos mis lectores a que lo conozcan.

De este viaje saldrán varios reportajes, clips de vídeos y posts con los que esperamos ilustrar cuáles son los enclaves turísticos que más nos gustaron de este país y dar al lector/espectador nuestro particular punto de vista de uno de los lugares más interesantes que últimamente hemos visitado.

Para ir abriendo boca (y en este caso nunca mejor dicho) me gustaría hablar de la gastronomía israelí, un atractivo más que tiene este país y que sin duda recomiendo. Para empezar diré que es exquisita por la calidad y por la variedad de ingredientes que se usan en su cocina. Y esta diversidad se debe en parte a las influencias que la cocina judía ha recibido a lo largo de los siglos ya que este pueblo ha vivido en muchas partes del mundo. Los que se encargaron de transportar y aglutinar esta sabiduría culinaria en este país fueron los Olim, es decir, los judíos que emigraron hacia Israel a partir de 1948.

En este sentido, en la gastronomía israelí hay platos marroquíes, yemenitas, rusos, árabes, polacos…que hacen de la comida israelí una de las mejores del mundo y prueba fundamental de que la mezcla de las culturas potencia los sabores en los fogones. Y no sólo en la cocina.

Durante mi viaje a Israel me sorprendió la llamada gastronomía kosher, que se refiere a aquella que es tratada bajos los preceptos de la Biblia. Estas recomendaciones aparecen en el Levítico, el tercer libro del Pentateuco. En la gastronomía kosher se siguen a rajatabla algunos de esos consejos. Por ejemplo, nunca se sirve un plato de carne con leche (o producto láctico) porque, según la Torá o ley judía, “un cabrito no debe ser cocido en la leche de su madre”. Tampoco comen cerdo ni conejo por no tener pezuñas hendidas ni ser rumiantes. Y en lo que se refiere al pescado sólo se pueden comer aquellos que tienen escamas. Por lo tanto, el marisco no sería considerado kosher. Podría escribir 20 posts sobre estos preceptos pero sólo he querido dar unas pinceladas de los que considero más importantes.

Barricas de Domaine du Castel, en Jerusalén

Barricas de Domaine du Castel, en Jerusalén

El término kosher también se puede aplicar al vino. En este viaje a Israel tuve la oportunidad de visitar la bodega Domaine du Castel, ubicada a unos 40 kilómetros de Jerusalén. Israel, al tener clima mediterráneo cerca de la costa, es un buen lugar para cultivar vides y de momento sus vinos van subiendo escalones en las clasificaciones internacionales. En el país hay aproximadamente unas 300 bodegas y algunas de ellas producen vino kosher. ¿Y qué particularidad tiene este vino para que sea considerado como tal? Muy sencillo. Para que sea vino kosher sólo pueden estar en contacto con él de manera directa las personas que son muy religiosas. Es decir, una persona no religiosa que toque con sus manos cualquier parte de su proceso de producción “contamina” el vino y éste dejaría de ser kosher.

Los vinos de Domaine du Castel se exportan en su mayoría a los Estados Unidos

Los vinos de Domaine du Castel se exportan en su mayoría a los Estados Unidos

Las bodegas israelíes que producen vino kosher exportan la mayor parte de su producción a Estados Unidos donde allí tienen bastante éxito sus caldos. Sólo por el hecho de tener esta etiqueta hace que su precio sea superior (un vino kosher puede triplicar su valor en el mercado) pero esto no es ningún impedimento para que los judíos de Norteamérica compren este vino ya que, de alguna manera, se sienten así más conectados con sus orígenes. En conclusión, el hecho de producir vino kosher no sólo responde a un imperativo religioso sino a una clara estrategia de marketing para posicionar mejor estos vinos y poderlos vender a un precio mayor fuera de su país. ¿Pero quién ha dicho que la religión esté reñida con los negocios?

Fotos: Tomcom Vídeo

Castillo de Trakai y la gastronomía caraíta (Lituania)

La primera ciudad que visite en mi último viaje a Lituania fue Trakai, situada a unos 30 kilómetros de Vilnius, capital del país. Es una localidad llena de historia, naturaleza y muchos monumentos. Pero, sin duda, lo que llama más la atención de Trakai es su castillo, que se alza sobre una de las muchas islas del lago Galvé.

Castillo de Trakai

Castillo de Trakai

El castillo original era del siglo XIV (el actual es una reconstrucción de la antigua fortaleza) y, pese a que se construyó como fortaleza defensiva se convirtió en la residencia del Gran Duque poco después de la batalla de Zalguiris (1410). La visita al castillo merece la pena ciertamente y no sólo por su aspecto exterior sino porque en su interior hay salas dedicadas a la historia de Lituania.

Lago Galve, en Trakai

Lago Galve, en Trakai

Aunque lo que más me gustó de Trakai (llamadme glotona) fue la comida que degusté en el restaurante Kybynlar de gastronomía caraíta. Cuando entras en el restaurante parece que viajes a la península de Anatolia por un instante y ahora les explicaré por qué. Los caraítas eran los integrantes de una etnia que habitaba la península de Crimea y que, a finales del siglo XIV, se trasladaron a Lituania, concretamente a Trakai, bajo el mandato del Gran Duque Vytautas.

La comida caraíta es excelente. Son muy recomendables los kybyn, que no dejan de ser unas sabrosas empanadillas rellenas de carne de cordero o ternera. Mención aparte merece el canach, una especie de estofado de carne servido en un recipiente de barro recubierto por una masa de pan.

Cabe decir que son platos calóricos, al igual que la gastronomía lituana en general, así que hay que estar preparado para sudar después de comer. Para poner un punto y final a esta comida les recomiendo que beban el típico chupito caraíta, una especie de aguardiente de hierbas que seguro que no les dejará indiferente. Si se atreven.

Video: Juan Coma